Publicado en Textos incompletos

Trazo #6: La novela de Anna

Anna estaba sentada frente a la máquina de escribir, había decidido, no recordaba cuándo, que había nacido para contar historias. No obstante aún no había conseguido terminar ni una página de la novela que tenía en mente. Había estudiado un ciclo de novela clásica en el Ateneo Barcelonés y había tomado más cursos de escritura creativa que pelos llevaba en la cabeza, pero aún así no se sentía preparada.

Llevaba más de una hora sentada en aquella silla de madera de color blanco, y nada, las palabras no fluían. Tenía tan clara la historia que quería contar; era una novela dramática con tintes de thriller, en la cual una persona desaparecía, causando una ola de sucesos en una pequeña comunidad al sur de España. Ya sabía cómo quería estructurarla, conocía al dedillo los sinsabores y las alegrías de la vida de cada uno de sus personajes. También se había documentado sobre la época y el lugar donde se desarrollaba su historia… pero nada, como si no hubiera dado ni el primer paso para contarla, como si no estuviera sentada frente al ordenador, recordando aquella frase que tantas veces había leído: “Para ser escritor no solo hace falta talento, si no quedarse pegado a la máquina y devanarse los sesos hasta que algo salga”.

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Publicado en Textos incompletos

Agudiza tus sentidos

Esta quizás es de las estructuras rectangulares que más placer me causa.

Cada vez que lo tengo entre mis manos, sintiendo su tacto, flexible, permeable, fino y grueso al mismo tiempo; me siento fascinada. Disfruto cada detalle de su superficie lisa y me sorprende si encuentro alguna arruga en un lugar específico de su exterior. No es caliente ni frío, siempre mantiene una temperatura ambiental perfecta. No se me ocurriría añadirle sabor, creo que lo arruinaría por completo. Me gusta como es. Puedo pasar horas con él, de hecho, no podría calcular las horas de mi vida que he pasado sosteniendo uno de ellos en mis manos, disfrutando cada instante que me brinda, irrepetible, único, mágico, muchas veces de éxtasis total.

Es lo que tienen los libros, son sencillamente seductores.

Las rebajas

Siempre hay cierto grado de angustia, de agobio y de tristeza durante las rebajas. Al menos en la ciudad donde vivo, con casi cinco millones de habitantes, las rebajas se convierten en una cacería continua y exasperante hasta para el temperamento más melancólico. Llegar a un gran almacén para buscar algo durante un día de rebajas es ya “precipitarse de la vida” (con la debida licencia por la frase). Digo precipitarse porque ya bajarse no sería suficiente, en días de estos mejor evitar los lugares céntricos y menos que menos turísticos. Después de todo habrá que agradecer el rápido auge de las tecnologías y el monopolio de Amazon, que bien que funciona como salvavidas para aquellos que no toleramos muy bien las aglomeraciones. Eso sin hablar de los claustrofóbicos, agorafóbicos y otros -fóbicos. Las rebajas, vaya época que consigue sacar lo peor de la gente. Los ves pelearse por un abrigo o llamarse palabras obscenas por quedarse un par de zapatos, cuyo único ejemplar tiene alguien en las manos. La antítesis pura de la Navidad son las rebajas. 

Parece que va a llover

Parece que va a llover, el cielo se dibuja de color gris y la humedad es tan alta que resulta casi tangible. Encuentro los días lluviosos especialmente embriagadores. No consigo evitar contagiarme con la sensación de quietud que precede a la tormenta. En días como éste, adoro acurrucarme en el sofá, tomar un buen libro y pasar horas leyendo, con una buena tasa de té caliente al alcance de mi mano. Lo confieso, soy la definición andante de procrastinar, y más en estos días. No obstante considero la procrastinación el arte de darse tiempo, en la justa medida, para que aflore la creatividad y se suelten un poco los tabúes y los prejuicios que nos anudan ambas manos tan firmemente, impidiendo que se muevan para escribir lo que de verdad nos gustaría, cómo nos gustaría.

Los días de lluvia (literal), son la antesala ideal para conseguir una lluvia de ideas, al menos así lo veo yo. Son los días en los que consigo nutrirme de historias y las horas me utilizan para crearse un propósito, que la mayor parte de las veces reside en encontrar más historias (sin importar su formato) e intentar poner en palabras las imágenes que se van amontonando en mi cabeza. ¡Sí, los días de lluvia son geniales! No necesitan explicarse y no necesitan que los expliquemos. No necesitan que digamos que no son días apropiados para salir de casa, mucho menos para ir a trabajar en algo que no exprima nuestra imaginación; de hecho he pensado en una proclamación global que estipule los días de lluvia como días extremadamente creativos, dedicados (en plan culto) al encumbramiento y  custodia del intelecto. ¿Qué creéis? A mí honestamente, me parece que hoy, va a llover.

Publicado en Humor negro, Primera persona

Noticias frescas: “Regalos para niños de 0-2 años”

– Sí, ciertamente resulta anacrónico y cualquiera de mis colegas en el almacén se quedaría atónito, al saber que la forma de promocionar nuestra venta en un periódico de renombre a nivel nacional, es la sentencia: “Regalos para niños de 0-2 años”. ¡Qué insulto! ¡Qué barbaridad! Nosotros que hemos sido creados para estimular la mente de seres capaces de manejar tareas complejas. Nosotros que estamos hechos de circuitos de control, redes eléctricas, microchips y bueno, plástico. Nosotros que hablamos diferentes idiomas: inglés y castellano. Nosotros que contenemos más de 20 canciones incorporadas y 6 botones interactivos. ¿Nos llamáis juguete para bebés? Que nuestro colorido simpático no se confunda con la ferocidad de nuestro cometido. ¿Que os preguntaréis cuál es? Pues nada menos que entrenar el pensamiento abstracto, entonces, digo yo… ¿Cómo habéis sido capaces? Tiene que haber sido un ignorante de nuestra esencia, uno de esos periodistas superficiales e ineptos que se creen que porque pueden publicar un artículo se las saben todas, pues están muy equivocados con nosotros. Pero eso no ha sido lo peor ¿Te gustaría averiguar el motivo principal de mi enfado? Te lo digo aunque no me contestes. Es esencialmente que no me contestas, porque no me entiendes, porque este artículo precisamente lo han publicado antes de Navidad y Reyes, y claro, ha pasado lo que tenía que pasar. Sí, el resultado es que yo ahora estoy aquí, contigo, y mientras me pones tu baba en mi cara cual si fuese yo un Dou dou de terciopelo, y no escuchas mis argumentos, yo, yo, yo me acabo resignando a que no ejercitaré a una mente privilegiada de pensamiento abstracto.

– “Gu gu, ga ga gah”

– Ya, y a que tendré que vivir con tus gorjeos durante los próximos meses. A ver si al menos me ponen las pilas y tus primeras palabras son: “You are a great teacher”.

Juguete – Smartphone bilingüe  (con muy mala leche 😝)

Publicado en Ideas creativas

Consejos para crear una gran historia

Una vez escuché que para crear una gran historia debíamos en primer lugar, descubrir y describir cómo se ve el mundo a través de nuestros ojos…

¿Por qué unas historias resultan tener éxito y otras no? ¿Por qué en ocasiones nos cuesta comunicar lo que queremos aunque hacemos el esfuerzo de transmitirlo? ¿Qué falla? ¿Qué olvidamos? ¿Qué no tenemos en cuenta? 

En Febrero del 2012, a través de la plataforma TED, el creador de guiones como “Buscando a Nemo” y la peculiar “WALL‑E”, además de co‑escritor de las tres entregas de “Toy Story”, el cineasta Andrew Stanton, hace un análisis desde su experiencia, y nos muestra las claves para contar una historia.

  1. Un principio y un final. Narrar es como contar un chiste. Para que tenga gracia, hay que tener claro cómo se empieza y cómo se acaba. Es posible dejarse llevar durante el desarrollo, pero el principio y el final no se improvisan. Hay que tenerlos en mente y estar preparados durante todo el proceso, para provocar el efecto deseado.
  2. Empiece con una promesa. Porque todo relato es una esperanza. No se trata de mentir ni de exagerar, sino de extraer lo excepcional que encierra cualquier acontecimiento para que el interlocutor nos preste algo tan valioso como lo es su atención.
  3. Haga que importe. Esta es una de las reglas de oro de Pixar. Andrew Stanton nos anima diciendo: “Quizá sea el mandamiento más grande de la narrativa. Por favor, ¡haz que me importe! En lo emocional, en lo  intelectual, lo estético…, haz que me importe”. Al final, no somos tan distintos. Si miramos dentro de cada uno de nosotros, sabremos ver no solo qué es interesante explicar y qué no, sino cómo sería interesante contarlo.
  4. 2+2 es muy distinto que 4. Es decir, hay que involucrar al otro, y para ello es necesario ir dejando espacio a su propio análisis de lo que se muestra. No es conveniente resolver todo el misterio de golpe.
  5. Use lo que sabe. O lo que vive. Todos tenemos a nuestro alrededor personas que siempre tienen algo que contar. En la gran mayoría de los casos no es que hayan vivido más, simplemente han estado más atentos a las cosas. Si hacemos lo mismo, nuestra vida será un pozo sin fondo de historias de todo tipo. Además de pensar lo que se quiere narrar y darle una estructura interna al relato, para convertirse en un gran contador de historias hay que usar todos los recursos que tenemos a nuestro alcance.
  6. El cuerpo. Si no se usa más, sobre todo al hablar en público, es porque es fácil cohibirse. Dejémonos llevar por la narración. Una mirada está cargada de emociones, de intenciones y de acción. El cuerpo reaccionará por sí mismo y será capaz de completar las sutilezas que a veces se le escapan a las palabras.
  7. El tono. Básico para darle valor a las palabras. Alzarlo o bajarlo. Acelerarlo o ralentizarlo. Lo ideal es cambiarlo cuando aparezcan nuevos personajes en nuestro relato. Le podemos poner intensidad o, simplemente, interrumpir con un silencio. Un excelente relato acompañado por una buena interpretación de tono es un artefacto infalible.

Una buena historia, poniendo como ejemplo a WALL‑E,  nos fascina a través de su lenguaje universal, que no implica necesariamente palabras. Sin importar su contenido o género, la buena historia es aquella que transmite sentimientos honestos y a través de ellos consigue involucrarnos, apasionarnos, conocer un poco más sobre quiénes somos y dejar una huella indeleble en nosotros.

“Captura la verdad de tu experiencia” A. Stanton

Adiós 2017, bienvenido 2018

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Otro año que termina y por primera vez no fluyen las palabras para describirlo. Una única cosa tengo clara y es el agradecer por todas las experiencias vividas en el 2017; por los aprendizajes y los momentos maravillosos disfrutados, por los proyectos comenzados y los sueños cumplidos, que han sido grandes!

Una vez más agradecer a la vida por el amor y la salud. Una vez más nutrirme de nuevos y buenos propósitos para el año que comienza.

Nunca sabemos a ciencia cierta lo que nos depara el futuro. Así hay que asegurarse de degustar cada bocado de felicidad, de aprender de cada experiencia negativa y estar preparado para cuando las oportunidades emerjan. El tiempo pasa deprisa y al menos yo, no quiero subestimar ni un instante.